lunes, 24 de noviembre de 2025

Creer y Confesar. Dos Caras de la Fe Salvadora

 https://youtu.be/wQ_k9wyLqNc

Introducción

Alguna vez te han preguntado ¿Cómo me vuelvo cristiano?. Quizás hayas escuchado la respuesta: haz esta oración….repite conmigo.  Pero ¿Qué significa eso realmente?.  ¿Es solo repetir una oración?... cuando es común ver personas que hicieron la oración y, sin embargo, continúan con su vida igual, no hay cambio, no hay transformación, no se congregan, otras que habiendo hecho la oración y congregándose, se niegan a bautizarse. Hoy descubriremos que significa realmente. Es por ello, que he titulado este mensaje

Creer y Confesar. Dos Caras de la Fe Salvadora

    El cual tiene su base bíblica en el Libro de Romanos capítulo 10 versículos del 9 al 13. Leámoslo juntos en la versión Reina Valera (RVR, 1960)

     "9ª Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y 9b creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, 9c serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él cree no será avergonzado. 12Porque no hay diferencia entre judío y griego, porque el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 13porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo”.

Como podemos, ver el primer principio que presenta el pasaje es:

1. La Confesión: Una Proclamación Pública (v9a) del cual se desprenden dos aspectos: el órgano del cuerpo y el objeto de la confesión. Así vemos que la primera parte del versículo señala:

-Si confesares con tu boca. Confesar significa "decir lo mismo que Dios dice acerca de Jesús". Es estar de acuerdo con la verdad de quién es Él. Implica un acuerdo consciente y una proclamación pública. No es un secreto.

- ¿Qué es lo que se confiesa? Que Jesús es el Señor. Significa reconocer y declarar que Jesús tiene toda autoridad sobre tu vida, tu trabajo, tus relaciones, tus finanzas. Es rendirte total y absolutamente ante El, ante su soberanía.

Y como se aplica eso para nosotros en la actualidad Confesar a Jesús hoy no es solo decir soy cristiano en la iglesia. Es vivir bajo su señorío en el trabajo, en la familia, en las redes sociales. Es una proclamación valiente de que Él es el Rey de reyes. Pregúntese en esta mañana si ¿Su vida confiesa que Jesús es el Señor de todo?. El segundo principio que nos presenta el pasaje es

2. La Creencia. Una Fe Personal (v9b) vemos entonces que este principio comprende tres aspectos: la creencia, el órgano y lo que se cree

-Y creyeres. La fe no es solo conocer los hechos. No es solo un asentimiento intelectual. Va mucho más allá. Es confiar, apoyarse, depender completamente. Es una fe que involucra toda la persona. Por ello, el segundo aspecto es

-En tu corazón.  Que representa el centro de la voluntad, las emociones, el intelecto de la persona. Es la sede de la fe auténtica. ¿Pero fe en que exactamente?    

-Que Dios le levantó de los muertos. La resurrección es el sello de Dios sobre la obra de Cristo. Prueba que su muerte pagó por nuestros pecados y que Él venció a la muerte. Creer en la resurrección es confiar en un Salvador vivo, no en un maestro muerto.

Aplique este versículo y reflexiones como es su fe en Jesús ¿Es únicamente conocimiento histórico o es una confianza personal en un Jesús vivo? ¿Dependes ud de Él para el perdón, para la fuerza, para la vida eterna? La fe del corazón es una convicción profunda de que Él está vivo y actúa hoy. El tercer principio establece la consecuencia inmediata de los dos primeros

3. El Resultado: Una Salvación Completa (v9c-10)

-Serás salvo. Creer. Confianza plena en la resurrección de Jesucristo

Confesar. Proclamación pública del señorío de Cristo que evidencia una fe genuina. Es decir, la dinámica interna y externa de la fe

-Para Justicia. La fe interna, la confianza del corazón, es el instrumento por el cual recibimos la justicia, es decir, el estado de ser declarados justos ante Dios. Esto apunta a nuestro estatus legal delante de Él (justificación). La fe interna nos lleva a la justicia. Dios nos declara "justos" (inocentes) delante de Él. Es un veredicto legal instantáneo. Somos perdonados y aceptados. ¡Esto es gracia!.

-Para Salvación. La confesión externa y pública es la evidencia natural y necesaria de esa fe interna. No es que la confesión gane la salvación, sino que es la culminación y el fruto visible de una fe genuina. Aquí la palabra Salvación engloba la experiencia total y final de la redención, que incluye la justificación. La confesión pública es el primer paso en una vida de discipulado que Dios usa para llevar a cabo esa salvación en nosotros. Significa ser rescatado, liberado, preservado del peligro.

La salvación es el paquete completo: fuimos salvados (justificación), estamos siendo salvados (santificación) y seremos salvados (glorificación).

Aplicación: Dios no solo quiere salvarte del infierno, darte la vida eterna; quiere salvarte para que tengas una vida de propósito, bajo el señorío de Cristo. La confesión es el puente entre la justificación privada y la vida de salvación pública.

El cuarto principio es

4. La Garantía: Una Salvación que no defrauda (v. 11) este comprende tres aspectos.

-Todo aquel. La salvación no está restringida a una etnia, un linaje o una observancia legal específica. Rompe todas las barreras humanas y enfatiza la universalidad de la oferta del evangelio.

-Que en él cree. El objeto de esta fe es crucial: "en El". En Jesús, el Señor resucitado (Jesucristo). La fe se coloca en la persona y la obra de Jesús: Su muerte y resurrección por nuestros pecados.

-No será avergonzado. Implica no quedar frustrado, sentirse fracasado o desilusionado por haber confiado en algo inseguro. Él es la roca probada donde la fe nunca será defraudada.

-Aplicación: ¿Alguna vez has temido que tu fe en Cristo te lleve a desilusión? La Escritura es clara: quien cimenta su vida sobre Él nunca experimentará la vergüenza del que confió en algo que falló. En el juicio final, en la muerte, en la crisis, tu fe probará estar bien fundada.

El quinto principio

5. El Alcance: Una Salvación sin barreras (v. 12)

-No hay diferencia. Esta declaración subvierte toda distinción religiosa. El sistema de la ley creaba separación (judío/gentil), pero el evangelio la elimina. La misma fe que salva al judío salva al griego. la identidad de Cristo (Señor de todos) determina el alcance del evangelio (para todos). Universal

-El mismo que es Señor de todos. El título Señor aplicado a Jesús afirma su soberanía universal.

-Es rico para con todos. Su gracia no es recurso escaso. Describe la abundancia de su misericordia. No se diluye por el número de personas que a ella acuden.

-Aplicación: El evangelio destruye todo orgullo racial o religioso. Nadie puede alegar superioridad espiritual, ni sentirse excluido. La riqueza de Cristo es suficiente para el fariseo más legalista y para el pagano más alejado. ¿Miras a otros como menos dignos del evangelio? ¿O te sientes tú mismo descalificado? En Cristo, no hay diferencia.

El sexto y último principio que se desprende del pasaje es

6. El Mecanismo: Una Salvación por Invocación (v. 13)

-Todo aquel que. Expresión de máxima inclusividad. No excluye a persona alguna.

-Invoque. Más que una exclamación, es un reconocimiento de autoridad y un clamor de dependencia. Es la fe expresada en oración.

-Será salvo. Verbo en futuro pasivo que garantiza el resultado. La salvación no es posibilidad, sino certeza divina.

Aplicación: ¿Cómo se recibe esta salvación? No por méritos, sino por invocación. Es el grito del corazón que dice: "Señor Jesús, sálvame". Es la unión práctica de creer (fe interna) y confesar (invocación externa). La promesa es absoluta: será salvo. ¿Has invocado así el nombre del Señor?.

 

 Conclusión

Este pasaje presenta el cuadro completo de la fe salvadora

1.La confesión. Una proclamación pública

(Evidencia) (reconocimiento externo de su señorío (v. 9),

2.La creencia. Una fe personal

(Convicción) Que Jesucristo es el Señor Resucitado (v.9)

3.El resultado. Una salvación completa

(Justificación / Transformación) (v.10)

4.La garantía. Una salvación que no defrauda

(Segura) (nunca defrauda, v. 11)

5.El alcance. Una salvación sin barreras

(Universal) (no hace acepción de personas, v. 12),

6. El mecanismo. Una salvación por invocación

(Accesible) (se recibe invocando su nombre, v. 13).

Preguntas de Reflexión

¿Has creído de verdad?

¿Has depositado tu confianza total en Cristo?

¿Tu fe es visible en tu vida cotidiana?

¿Temes que tu fe te falle?

¿Dudas si Cristo puede salvar a alguien como tú?

Llamado a la fe genuina

¿Invocarás hoy el nombre del Señor?

-Si nunca lo has hecho, hoy puedes, por el Espíritu Santo, creer en tu corazón y confesar con tu boca. Serás salvo. No porque hayas dicho palabras perfectas, sino porque te has aferrado a un Salvador perfecto.

La invitación permanece abierta: "Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo". Este "todo aquel" te incluye a ti. Esta "salvación" es tu herencia. Esta invocación es tu puente a la vida eterna. ¿Invocarás hoy su nombre?

Oración Final

Oremos por todo aquel que no aun no confesado a Jesús como su Salvador, le invito a que pase aquí adelante y de forma pública confíense y crea hoy es la hora de su salvación, de ese paso de fe y tome la decisión de recibir el regalo eterno de la gracia.

Oremos por aquellos que una vez caminaron con Cristo, pero se han apartado, sabiendo que el Señor no ha dejado de amarle, este es el momento de dar media vuelta. Él está con los brazos abiertos para restaurar cada área de su vida.

Oremos por todos aquellos que, aun sirviendo, siente que su llama se apaga y ha perdido el primer amor, clamemos al Señor por un avivamiento personal. Que el Espíritu Santo reavive la pasión, la adoración y la devoción en su interior, renovándole por completo.

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo sean con cada uno de ustedes, guiándoles, sosteniéndoles y transformándoles desde hoy y para siempre. Amén.

jueves, 18 de septiembre de 2025

Apocalipsis Capítulo 12

 

I. La Señal en el Cielo: La Mujer y el Dragón (v. 1-6)

  • v. 1-2: "Una mujer vestida del sol...": La mujer es una figura compleja con múltiples capas de significado:

    • Israel: La descripción evoca al pueblo de Israel (sol, luna, doce estrellas como las doce tribus). De Israel nació el Mesías.

    • María: Es la personificación individual que dio a luz al Mesías.

    • La Iglesia: Más adelante en el capítulo, la mujer representa al pueblo de Dios que es perseguido y protegido por Él.
      La mujer está de parto, simbolizando la larga espera del Mesías.

  • v. 3-4: "Un gran dragón escarlata...": El dragón es claramente identificado como Satanás (v. 9). Sus siete cabezas y diez cuernos simbolizan poder y autoridad completa y perversa (una parodia de Dios). Las diademas (coronas) indican su dominio temporal sobre los reinos del mundo. Su cola barre un tercio de las estrellas del cielo, una referencia a la caída de los ángeles rebeldes (demonios) que siguieron a Satanás. El dragón intenta devorar al niño al nacer, un eco de los intentos de Herodes y de las fuerzas del mal por destruir a Jesús desde su nacimiento.

  • v. 5: "Ella dio a luz un hijo varón...": El hijo varón es Jesucristo. La referencia a "gobernar con vara de hierro" viene del Salmo 2 y afirma su autoridad mesiánica. Su "arrebatamiento" hacia Dios y su trono se refiere a su Ascensión a los cielos después de su resurrección.

  • v. 6: "Y la mujer huyó al desierto...": Tras la ascensión de Jesús, el pueblo de Dios (ahora la Iglesia) entra en un período de persecución y protección divina. Los "mil doscientos sesenta días" (42 meses o 3.5 años) es un período de tiempo simbólico tomado de Daniel, que representa un tiempo de tribulación, sufrimiento y prueba, pero que tiene un límite definido por Dios.


II. La Guerra en el Cielo: Miguel vs. el Dragón (v. 7-12)

  • v. 7-9: Esta sección revela el origen de la maldad en la tierra: una rebelión en el cielo. Miguel (el arcángel protector del pueblo de Dios) y sus ángeles expulsan a Satanás y sus demonios del cielo. Esto no es un evento futuro, sino una realidad espiritual ya consumada gracias a la victoria de Cristo en la cruz (ver Lucas 10:18). Satanás es arrojado a la tierra, explicando por qué el mal y la persecución se intensifican tanto.

  • v. 10-12: Se proclama un canto de victoria en el cielo. La expulsión de Satanás significa que el "acusador de nuestros hermanos" (quien día y noche acusaba a los creyentes ante Dios, como en Job) ha sido silenciado para siempre. La victoria sobre la acusación se logra por:

    1. La sangre del Cordero (Cristo): Su sacrificio expía los pecados.

    2. La palabra del testimonio de ellos: La fidelidad de los creyentes, incluso hasta la muerte.
      Se anuncia "ay" para la tierra porque Satanás, sabiendo que le queda poco tiempo, descargará su gran ira y persecución.


III. La Guerra en la Tierra: El Dragón persigue a la Mujer (v. 13-17)

  • v. 13-16: Frustrado y lleno de ira, el dragón (Satanás) persigue a la mujer (el pueblo de Dios). La mujer es protegida de manera milagrosa ("le fueron dadas las dos alas de la gran águila") y sostenida en el "desierto" (lugar de prueba pero también de dependencia de Dios). La tierra ayuda a la mujer tragando el río de agua que el dragón lanza tras ella, simbolizando que, a pesar de la furia de Satanás, la Providencia divina actúa para proteger a su Iglesia.

  • v. 17: Al verse frustrado, el dragón cambia su estrategia. Se enfurece contra el "resto de la descendencia" de la mujer. Esto se refiere a los creyentes individuales, los cristianos fieles que "guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo". Este versículo es crucial porque muestra que el objetivo final de Satanás no son las naciones, sino destruir la fe y la vida de los seguidores de Cristo.


Interpretación y Significado Teológico

  1. El Origen de la Persecución: El capítulo explica que la persecución de los creyentes no es un mero conflicto humano, sino el reflejo de una guerra espiritual cósmica entre Dios y Satanás.

  2. La Victoria ya Lograda: La derrota fundamental de Satanás ya ocurrió en la cruz y la resurrección de Jesús. Su poder de acusar ha sido quebrado.

  3. La Realidad Presente: Aunque derrotado, Satanás sigue activo y peligroso "en la tierra", especialmente contra la Iglesia. El capítulo es una advertencia y una explicación de por qué los cristianos enfrentan oposición.

  4. La Protección de Dios: Aunque los creyentes sufren persecución (e incluso martirio), la Iglesia como pueblo de Dios es preservada y protegida por Él. Nunca será destruida completamente.

  5. Un Llamado a la Fidelidad: El pasaje termina enfocándose en los creyentes individuales. Es un llamado a mantenerse firme, a guardar los mandamientos y a dar testimonio de Jesús, confiando en que la victoria final ya pertenece a Dios.

En resumen, Apocalipsis 12 es el "por qué" detrás del "qué". Explica la raíz espiritual de la tribulación que se describe en el resto del libro y ofrece una poderosa esperanza: el acusador ha sido callado, el dragón ha sido derrotado, y Dios protege a su pueblo.

miércoles, 27 de agosto de 2025

Los Juicios en el libro de Apocalipsis

Los Juicios en el libro de Apocalipsis
El Juicio del Tribunal de Cristo No es un juicio para determinar la salvación, sino para evaluar las obras y el servicio de los creyentes en Cristo. La salvación es por gracia mediante la fe (Efesios 2:8-9), no por obras. Quien tiene fe en Cristo ya tiene vida eterna y no será condenado (Juan 5:24). SÍ es una evaluación de la vida y el servicio del creyente después de haber sido salvado. Se juzgarán sus motivaciones, obras y fidelidad para determinar recompensas. 2. ¿Quién será juzgado? Todos los creyentes en Jesucristo. Esto incluye a todos los que han puesto su fe en Él para salvación, de todas las épocas. "Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo" (2 Corintios 5:10). 3. ¿Cuándo ocurrirá?. La creencia general es que tendrá lugar inmediatamente después del arrebatamiento de la Iglesia, cuando Cristo lleve a su Iglesia al cielo. Mientras en la tierra transcurre el período de la Tribulación, los creyentes estarán en la presencia del Señor siendo evaluados y recompensados. 4. ¿Qué se juzgará?. La calidad de nuestras obras: No se trata de cuánto hicimos, sino cómo y por qué lo hicimos. "la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará" (1 Corintios 3:13). El "fuego" simboliza la evaluación divina que probará la pureza de nuestras motivaciones. Las motivaciones del corazón: ¿Hicimos las cosas por amor a Dios y para glorificarlo a Él, o por orgullo, vanagloria u obligación?. "Por tanto, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones" (1 Corintios 4:5). Nuestra mayordomía: Cómo usamos los dones, el tiempo, los talentos, los recursos y las oportunidades que Dios nos dio. La Parábola de los Talentos (Mateo 25:14-30) es una buena ilustración de este principio. 5. ¿Cuáles serán los resultados? (Las Recompensas). El resultado no es salvación o condena, sino ganancia o pérdida de recompensas. La Escritura habla de varios tipos de "coronas" o galardones simbólicos: (a) la corona incorruptible por la disciplina y la fidelidad en la vida cristiana (1 Corintios 9:25): (b) la corona de la vida por perseverar bajo las pruebas y la persecución (Santiago 1:12, Apocalipsis 2:10); (c) la Corona de Gloria para los pastores y líderes que sirven fielmente al rebaño de Dios (1 Pedro 5:4); (d) la corona de gozo por ganar almas para Cristo y discipular a otros (1 Tesalonicenses 2:19); (e) la corona de justicia para todos los que anhelan y esperan con amor la venida de Cristo (2 Timoteo 4:8). La idea es que estas recompensas nos permitirán glorificar a Dios de una manera mayor por toda la eternidad. La parábola final es que, en la visión del nuevo cielo y la nueva tierra, los redimidos arrojarán sus coronas a los pies de Jesús Apocalipsis 4:10), reconociendo que toda Gloria y honor le pertenecen únicamente a Él. 
El Juicio del Gran Trono Blanco (Apocalipsis 20:11-15) Este es el juicio final de Dios sobre toda la humanidad incrédula. No es para determinar si alguien es salvo o no, sino para dictar el grado de castigo eterno según las obras de cada uno. 1. Contexto y Momento. Ocurre después del Milenio (el reinado de 1000 años de Cristo en la Tierra) y después de la rebelión final de Satanás (Gog y Magog). Satanás ya ha sido lanzado al lago de fuego para siempre (Apocalipsis 20:10). Es el evento que precede inmediatamente a la creación de "un nuevo cielo y una nueva tierra" (Apocalipsis 21:1). 2. El Juez. Dios Padre es quien está sentado en el trono, pero la Escritura deja claro que el Padre ha encomendado todo juicio al Hijo (Juan 5:22). Por lo tanto, Jesucristo es el Juez que preside. 3. Los Juzgados. Los impíos de todas las épocas. Esto incluye a toda persona que murió sin aceptar a Cristo como su Salvador. No incluye a los creyentes. Los creyentes ya fueron juzgados anteriormente en el "Tribunal de Cristo" (2 Corintios 5:10), donde se repartieron recompensas por sus obras, no para determinar su salvación que ya estaba asegurada por la fe en Cristo. 4. La Base del Juicio. Los Libros de las Obras (Libros): Se abren libros que registran todas las acciones, palabras y pensamientos de cada persona. Esto demuestra que nadie puede ser justificado por sus propias obras, pues todos han pecado (Romanos 3:23). El Libro de la Vida: Este es el registro de todos aquellos que han puesto su fe en Cristo para salvación. La pregunta crucial en el juicio es: "¿Está tu nombre escrito en el Libro de la Vida?". Si el nombre de alguien está en el Libro de la Vida, significa que ya fue perdonado por la sangre de Cristo y no está aquí para ser juzgado por sus pecados. Si el nombre de alguien no está en el Libro de la Vida, será juzgado según lo escrito en los "libros de las obras". 5. El Veredicto y la Sentencia. La sentencia ya está decidida: la muerte segunda (Apocalipsis 20:14). "La Muerte y el Hades" (el lugar de los muertos) son lanzados al lago de fuego. Esto simboliza que ya no hay más muerte ni lugar de espera; el juicio es final. "Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego." (Apocalipsis 20:15). El lago de fuego es descrito como la separación eterna y consciente de Dios, el castigo final por el pecado.

sábado, 23 de agosto de 2025

El principio de la justificación por fe: De Abraham a nosotros hoy

 

El principio de la justificación por fe: De Abraham a nosotros hoy

(Gálatas 3:6-9 y 14)

La carta a los Gálatas fue escrita para contrarrestar la influencia de unos judaizantes, maestros que insistían en que los creyentes gentiles debían circuncidarse y guardar la ley mosaica para ser salvos plenamente. Pablo argumenta vehementemente que la justificación (ser declarado justo ante Dios) se obtiene sólo por la fe en Jesucristo, y no por las "obras de la ley" (Gálatas 2:16). Para establecer esta verdad doctrinal, Pablo se remonta al relato de Abraham demostrando que el pacto de Dios con la humanidad siempre se basó en la gracia recibida por la fe. Pablo construye su argumento en varios pasos cruciales:

-El Prototipo de la Fe (v. 6) Pablo afirma: "Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia". Primero Abraham creyó con fe confiada en la promesa de Dios, y luego Dios le atribuyó la justicia como un don. No fue un pago por obras, sino un regalo recibido por la fe.

-Los verdaderos hijos de Dios (v. 7) Pablo redefine radicalmente quiénes son el verdadero pueblo de Dios. No se define por la etnia o la adherencia a la ley mosaica, sino por la fe. Los "hijos de Abraham" no son sus descendientes biológicos, sino sus descendientes espirituales: todos aquellos, judíos o gentiles, que comparten el mismo tipo de fe que él tuvo.

-El Evangelio Pre-Anunciado (v. 8): Pablo argumenta que el evangelio no comenzó con Jesús, sino que fue pre-anunciado a Abraham en la promesa: "En ti serán benditas todas las naciones". El plan de Dios siempre fue global y basado en la fe. La Escritura misma previó que la justificación sería por fe para todos, no solo para los judíos

-La Bendición Suprema el Espíritu Santo (v. 9, 14): La bendición de Abraham (ser declarado justo) se extiende a todos los creyentes. Pablo identifica la culminación de esta bendición no en bienes materiales, sino en la recepción del Espíritu Santo. Él es la realidad presente de la promesa, y se recibe de la misma manera que Abraham recibió la justificación: por la fe, no por las obras de la ley.

Aplicación Práctica para la Vida Cristiana Hoy

-La Base de la relación con Dios es la Fe. A menudo caemos en la mentalidad de que Dios nos ama más cuando obedecemos y menos cuando fallamos. La historia de Abraham nos recuerda que el punto de partida y la base permanente de nuestra relación con Dios es la fe en su promesa. Somos aceptados por gracia mediante la fe, no por ser lo suficientemente buenos.

-La Fe es una confianza activa y obediente. La fe de Abraham no fue pasiva; lo llevó a actuar, dejar su tierra y estar dispuesto a sacrificar a Isaac. Para nosotros, la fe no es solo un acuerdo intelectual, sino una confianza que transforma nuestras decisiones y nos lleva a obedecer a Dios, incluso cuando no entendemos el camino.

-Creer en Dios contra toda imposibilidad. Abraham creyó al Dios para quien nada es imposible. Hoy, aplicamos esto confiando en las promesas de Dios en medio de nuestras propias "imposibilidades": enfermedades, deudas, relaciones rotas o crisis personales. La fe no niega la realidad, pero elige confiar en un Dios que es más grande que ella.

-Unidad en el Evangelio. Así como Abraham es el padre de todos los creyentes, el principio de la justificación por fe derriba barreras de raza, estatus social o trasfondo religioso. La iglesia es una comunidad unida no por una cultura o ritual común, sino por una fe común en Cristo. Esto promueve la humildad (nadie es mejor que otro) y es un antídoto contra el sectarismo y el elitismo espiritual.

-El Espíritu Santo se recibe por fe. La evidencia máxima de ser parte del pueblo de Dios no es la perfección moral, sino la presencia del Espíritu Santo. Y Él se recibe y se sigue sosteniendo por la fe, no por el esfuerzo propio para merecer el favor de Dios.

Conclusión

Abraham es el prototipo del creyente. Su historia nos enseña que la justicia delante de Dios no se gana con esfuerzo religioso, sino que se recibe como un regalo mediante la fe sencilla y confiada en las promesas de un Dios fiel. Este principio, establecido hace miles de años y cumplido en Cristo, sigue siendo el corazón del evangelio. Es la base inquebrantable para una vida de confianza, obediencia y esperanza en las circunstancias más difíciles, y la garantía de que somos plenamente aceptos y amados por Dios.

La justificación es el acto judicial de Dios por el cual, basado únicamente en la obra de Cristo en la cruz, declara justo al pecador que cree en Él. Esto implica perdonar sus pecados y acreditarle la justicia perfecta de Cristo. Este estado de gracia se recibe únicamente por medio de la fe, que es una confianza receptiva en las promesas de Dios, y no por ningún mérito, esfuerzo religioso u obra humana.

Oración por la Salvación de Padres e Hijos

Señor, te pido con fe que derrames tu gracia salvadora sobre los padres y los hijos. Que tu Espíritu Santo obre en sus corazones para que te conozcan, reciban el don de la fe y sean declarados justos por confiar en tu promesa. Únelos como familia en tu amor y tu verdad, para que juntos caminen contigo para siempre. Amén.

 

 

 

 

 

jueves, 7 de agosto de 2025

Las Siete Trompetas del Apocalipsis Explicación y aplicación para la Iglesia Hoy (Apocalipsis 8–11)

 

Las Siete Trompetas del Apocalipsis

Explicación y aplicación para la Iglesia Hoy

(Apocalipsis 8–11)

Las siete trompetas en Apocalipsis representan juicios divinos que anuncian el progresivo colapso del mundo rebelde a Dios, mientras que también sirven como llamados al arrepentimiento antes del fin. Aunque estos juicios tienen un cumplimiento escatológico (futuro), su mensaje es relevante para la Iglesia hoy 

Trompeta

Que pasa

Significado

Aplicación para hoy

Primera Trompeta

(Ap. 8:7)

Juicio sobre la Tierra

Granizo, fuego y sangre queman un tercio de la tierra, árboles y hierba

Representa destrucción ecológica y desastres naturales como consecuencia del pecado

La Iglesia debe cuidar la creación y recordar que la tierra gime por la corrupción humana

Segunda Trompeta

(Ap. 8:8-9)

Juicio sobre el Mar

Una gran montaña

(meteoro/volcán) cae al mar, envenenando un tercio de las aguas y matando la vida marina. 

Simboliza caos económico y social

La Iglesia no debe poner su esperanza en sistemas humanos, sino en Dios

Tercera Trompeta

(Ap. 8:10-11)

Juicio sobre las Aguas Dulces

La estrella "Ajenjo" amarga las aguas, causando muerte

Representa falsas doctrinas y corrupción moral que envenenan espiritualmente

La Iglesia debe guardar la sana doctrina y ser sal y luz en un mundo corrupto 

 

Cuarta Trompeta

(Ap. 8:12)

Juicio sobre los Cielos

Un tercio del sol, luna y estrellas se oscurecen

Simboliza caos espiritual y falsa guía

La Iglesia debe brillar en medio de la oscuridad y no seguir filosofías humanas

Quinta Trompeta

 (Ap. 9:1-12)

Tormento Demoníaco

Langostas del abismo atormentan a los no sellados por 5 meses

Representa opresión espiritual y engaño satánico

La Iglesia debe estar alerta usar la armadura de Dios y evangelizar pues solo los sellados por Cristo están protegidos

Sexta Trompeta

(Ap. 9:13-21)

Guerra y Muerte

Un ejército de 200 millones mata a un tercio de la humanidad, pero los sobrevivientes no se arrepienten

Muestra la terquedad del corazón humano y el juicio de Dios sobre la violencia

La Iglesia debe predicar el arrepentimiento y ser pacificadora en un mundo violento. 

Séptima Trompeta

(Ap. 11:15-19)

 El Reino de Dios Consumado 

Se proclama el reinado eterno de Cristo, el juicio final y la recompensa de los santos

¡Dios gana! el mal es juzgado y los fieles son vindicados

La Iglesia debe vivir con esperanza

Anunciar el Evangelio y Servir fielmente sabiendo que el Reino de Cristo se establece

Conclusión para la Iglesia Hoy

1. Llamado al arrepentimiento. Las trompetas son advertencias; la Iglesia debe predicar el Evangelio con urgencia. 

2. Vivir en santidad. En medio del caos, los creyentes deben ser luz

3. Esperanza escatológica. Aunque el mundo se derrumba, Cristo viene

“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve.

Amén; sí, ven, Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20)