Descubriendo nuestra posición espiritual en la oración
Jeremías 33:3
La oración no es un solo acto, ni una sola forma de relacionarnos con Dios.
La Biblia nos revela que existen diferentes dimensiones espirituales en la oración, cada una tiene un propósito específico, una postura del corazón y una función espiritual distinta.
No siempre oramos igual, porque no siempre estamos en la misma dimensión espiritual.
Hay momentos donde necesitamos intimidad, otros donde necesitamos autoridad, y otros donde debemos pararnos en la justicia que Cristo nos dio.
Podemos identificar al menos tres dimensiones poderosas en la vida de oración:
1. Orar como Hijos desde la intimidad.
2. Orar como Guerreros desde la autoridad.
3. Orar como Justos desde la legalidad espiritual.
Cuando estas tres dimensiones:
* Intimidad
* Autoridad
* Legalidad espiritual
Se activan correctamente, nuestra vida de oración se vuelve equilibrada, madura, profunda y poderosa.
«Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.»
Salmos 145:18
1. Orar como Hijos — Desde la Intimidad
«Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.»
Mateo 6:6
Orar como hijos es entrar al lugar secreto con un corazón confiado, vulnerable y rendido. No se trata de usar técnicas, fórmulas ni estructuras religiosas, sino de relación, comunión y presencia.
Aquí no venimos como siervos temerosos, sino como hijos amados.
«Eres mi hijo amado, en quien tengo complacencia.» Mateo 3:17
En esta dimensión:
•No se busca primero la respuesta, sino la presencia.
•No se prioriza la petición, sino la relación.
•No se persigue el milagro, sino al Dios del milagro.
Es el lugar donde:
•El alma es consolada y sanada.
•El interior se rinde y se expone a la luz del amor de Dios.
•La identidad es restaurada.
•El corazón se alinea a la voluntad del Padre.
•La mente se ordena.
•El espíritu descansa.
•El propósito se revela.
Aquí la oración no es una lista de pedidos, es un encuentro. No es un campo de batalla, es un abrazo. No es un tribunal, es un hogar.
Ejemplo bíblico:
Jesús retirándose a lugares solitarios para orar, no solo para interceder o pelear guerras, sino también para estar con el Padre
(Lucas 5:16).
2. Orar como Guerreros — Desde la Autoridad
«He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.»
Lucas 10:19
Esta dimensión activa la autoridad espiritual delegada por Cristo.
«Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.»
Marcos 16:17–18
Aquí no hablamos y oramos como víctimas, sino como embajadores del Reino.
«Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré…»
Juan 14:13–14
El guerrero espiritual:
•Sabe quién es.
•Sabe a quién pertenece.
•Sabe a quién representa.
Esta oración:
•Rompe yugos.
•Libera cautivos.
•Reprende tinieblas.
•Enfrenta potestades.
•Declara libertad.
Establece el Reino.
No se ora desde el miedo, se ora desde la posición. No se pelea por victoria, se pelea desde la victoria de la cruz utilizando la armadura de Dios. (Efesios 6:10–18)
Ejemplos bíblicos:
Jesús reprendiendo demonios (Marcos 1:34), los apóstoles sanando enfermos y liberando oprimidos (Hechos 3, Hechos 16).
3. Orar como Justos — Desde la Legalidad Espiritual
«La oración eficaz del justo puede mucho.»
Santiago 5:16
Aquí la oración se fundamenta en la obra legal de la cruz.
«… nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.»
Efesios 2:6
Cristo nos sacó de la posición de acusados y nos colocó en la posición de redimidos, justificados y habilitados.
El acta de decreto que había contra nosotros fue anulada en la cruz (Colosenses 2:13–15).
Esta oración no se basa en emociones, sino en Palabra, promesas, pactos y principios.
Aquí el altar no es emocional, es judicial.
El justo ora como un hijo que entiende que su Padre es Juez justo y fiel.
«Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones.»
1 Pedro 3:12
Ejemplo bíblico:
Abraham intercediendo por Sodoma (Génesis 18) desde principios y justicia, no desde emociones.
Dios desea llevarnos a una vida de oración completa y madura:
•Hijos que aman su presencia.
•Guerreros que ejercen autoridad.
•Justos que caminan en legalidad espiritual.
Oraciones que no solo buscan respuestas, sino transformaciones.
REFLEXIÓN
* ¿Desde qué dimensión suelo orar más: intimidad, autoridad o legalidad?
* ¿Tengo relación con Dios o solo comunicación con Dios?
* ¿Peleo las batallas espirituales desde la cruz o desde mis fuerzas?
* ¿Conozco la Palabra lo suficiente para orar con fundamento legal?
•¿Mi vida de oración es equilibrada o limitada a una sola dimensión?
ORACIÓN DEL DÍA:
Señor Amado, llévame a una vida de oración profunda y madura. Enséñame a buscarte como hijo/a en la intimidad, a pararme como guerrero/a en la autoridad de Cristo, y a orar como justo/a desde la obra perfecta de la cruz. Que mi oración no sea solo palabras, sino una vida rendida, alineada y gobernada por tu Espíritu Santo. En el nombre de Jesús, Amén.
«Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.»
Jeremías 29:12–13
Que nuestra oración no sea solo un hábito, sino una vida rendida, posicionada y guiada por el Espíritu Santo.
